Ahmidan

En los crímenes que causan “alarma social”, es habitual que alguna de las personas sospechosas se convierta en protagonista ante el pueblo. Y es también habitual que, cuando tal cosa sucede, ni siquiera haya tenido lugar el juicio. Desde un punto de vista popular, el sospechoso cuyo nombre o apodo (o ambos) trasciende, de forma automática se convierte en culpable.
También es común en tales casos, que se filtre a la prensa junto con el apodo o el nombre del sospechoso, el modo por el cuál la policía consiguió identificarlo. A veces es un testigo, o una cámara de seguridad, una huella, pruebas de ADN, etc.
En los crímenes del 11 de Marzo de 2004 en Madrid, que tanta alarma social produjo en los primeros días, se popularizó rápidamente el apodo de “El Chino”, y junto a él, el nombre de Jamal Ahmidan. Sin embargo, ni los investigadores contaron al juez cómo identificaron a Jamal Ahmidan, ni el juez lo preguntó a los investigadores. En el sumario no existe información alguna que permita conocer cómo los investigadores lograron identificar al que luego fue primer protagonista. ¿Quién, cómo, cuándo, dónde y por qué asoció el apellido Ahmidan con el nombre de Jamal? ¿Por qué no aparece explicado en el sumario  cómo se produjo la identificación del más popular de los implicados?

El Cuerpo Nacional de Policía poseía la reseña (huellas decadactilares + fotos + datos biométricos), desde 1992,  de alguien a quien después del 11-M llamó Jamal Ahmidan. Sin embargo testimoniaron que la identificación fue “confirmada” por una reseña de los Servicios de Marruecos.

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