La mochila de Vallecas

Es llamativo que una matanza que aspiraba a conseguir más de 2000 muertos y que consiguió pillar al Estado por sorpresa, pudiese disponer en unas pocas horas de la fortuna de una bolsa llena de pistas a seguir.

Pasada la medianoche del fatídico día 11 apareció una mochila en una comisaría de Policía en Vallecas. Como contenía explosivos y ése día habían explotado varios, se consensuó la deducción de que formaba parte del mismo lote. Es más: se afirmó que las 12 explosiones habidas esa mañana (incluidas 2 controladas) lo fueron con 12 réplicas exactas de la mochila recién aparecida. Y así, la mochila de Vallecas se convirtió en el artefacto-modelo con el que poder investigar las doce explosiones.

Los 12 artefactos explosivos habrían estado formados por unas mochilas de unos 10 kilos de peso, conteniendo cada una de ellas Goma2Eco, un detonador eléctrico, un terminal telefónico de la marca Mitsubishi modelo MT360, comercializado por la operadora Movistar con el nombre Trium T110, manipulado para actuar como temporizador activado por la alarma, una tarjeta SIM de la compañía operadora Amena, y un surtido de tornillos y clavos para actuar como metralla.

El inconveniente es que a partir de ese mismo momento, y desde entonces hasta hoy,  cualquier persona, incluso aquejada de idiocia severa y hasta el investigador más avezado, puede entender que es IMPOSIBLE que la mochila de Vallecas  fuese un modelo de los artefactos que sí causaron las explosiones, por una serie de evidencias:

  • Porque no apareció en los trenes.
  • Porque las características de los componentes, así como su ensamblaje, demuestran que estaba preparada para que fuese imposible que explotase.
  • Porque la Goma2Eco no contiene dinitrotolueno.
  • Porque el 100% de las 192 víctimas mortales no tenía resto alguno de metralla.

Y puede comprender que se colocó como piñata para extraer pistas falsas, además de por las razones anteriores, por las siguientes:

  • Porque los terminales que, se dice, fueron utilizados como temporizadores, ni necesitaban estar encendidos, ni precisaban tener colocada la tarjeta para que se activase la alarma, y ha quedado escrito para la Historia que esa tarjeta de Vallecas se utilizó únicamente como hilo conductor milagroso.
  • Porque aunque los Trium T110 de Movistar eran pack compuestos por terminal y tarjeta SIM de Movistar, ésas tarjetas que formaban parte del pack de los terminales supuestamente utilizados para temporizar los artefactos, no aparecieron ni en el lugar donde se dice montaron las bombas, ni en ningún otro.
  • Porque cuando se quiso analizar los focos de las explosiones para comprobar el tipo de explosivo utilizado, los focos se hicieron desaparecer, incluido el vagón del foco del tren de Santa Eugenia, que fue mantenido oculto durante varios años.
  • Porque cuando se analizaron los exiguos restos que facilitó la Policía al equipo de peritos nombrados por el tribunal del caso, al aparecer dinitrotolueno en la tarde del 6 de Febrero de 2007, el conjunto de las muestras apareció alterado a la mañana siguiente. Cuando los peritos quisieron visionar las imágenes obtenidas con las cámaras que el tribunal había ordenado colocar en los laboratorios, para conocer las causas de la alteración durante esa noche, se les dijo que no había grabación porque “se había ido la luz”, pero tal cosa se contradice con el acta levantada esa mañana del 7 de Febrero -como cada mañana durante la pericia- por el secretario judicial, donde no consta problema alguno en la comprobación de las grabaciones de ninguna de las cámaras durante la noche anterior. Los peritos comprobaron además que el dinitrotolueno aparecía esa mañana en dos muestras del todo imposibles: en una muestra de droga encontrada en el piso de Leganés, y en una muestra del explosivo Goma2Eco encontrado el 2 de Abril en la vía del AVE en Mocejón; porque la otra parte de la Goma2Eco de Mocejón, que había quedado en manos de la Guardia Civil, no contenía dinitrotolueno.

Por tanto, resulta inevitable preguntarse el motivo por el que los investigadores se dejaron llevar por unos indicios tan manifiestamente inviables.

 

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