¡ Y yo se las vendí a ‘El Tunecino’ !

El 16 de Enero de 2012, 2867 días después de que se llevase a cabo la matanza en los trenes de Madrid, y sosteniendo la idea de que los explosivos fueron activados con terminales celulares dotados de tarjeta, el diario español de tirada nacional, El Mundo,  publicó un reportaje en el que un individuo llamado Mohamed Bakali afirmaba en grandes titulares (página 14):

“Yo le vendí las tarjetas a ‘El Chino'”

Así dicho, y así leído, tiene toda la apariencia de una gravísima auto inculpación, aunque no se sepa muy bien porqué. No obstante, hemos podido comprobar que la venta de tarjetas telefónicas todavía no es delito en España, por lo cual, surge la pregunta inevitable: ¿Y qué me quiere usted decir exactamente con eso… y a estas alturas?. ¿Es eso muy malo?
Pues depende. Para un magrebí llamado Jamal Zougam, la acusación por parte de la policía, precisamente de haber vendido tarjetas telefónicas, le sirvió para, inicialmente, ser detenido acusado de ello, aprovechar para hacerle unas fotos y publicarlas, guardarlo en una prisión unos añitos incomunicado, que testigos espontáneos pudiesen reconocerlo como un señor que llevaba una mochila en un tren, y terminar condenado a un pelín más de 420 siglos de cárcel por otros motivos muy diferentes.
El salto al ruedo, ¡¡2867 días después de la masacre!! de un espontáneo que se atribuye la venta de tarjetas, cuando nadie ha dicho todavía que la venta de tarjetas sea delito, y además, sin que nadie haya podido acreditar que en las explosiones se empleasen teléfonos celulares con tarjetas (ni sin ellas), pues la verdad es que le deja a uno un tanto perplejo.
Si al señor Zougam no le han condenado por la venta de tarjetas, ¿qué quiere exactamente contarnos ahora el señor Bakali?.
En Agosto de 2010 dimos a conocer la existencia de una tarjeta que creó una enorme discordia entre los investigadores de aquella matanza. Y hablamos entonces de otro señor, llamado Abdul Khaled Al Jondi,  que se presentó voluntariamente ante los mismos policías que habían acusado y detenido a Jamal Zougam por vender tarjetas a uno de los sospechosos de la policía, ¡y les dijo que él también las había vendido a otro sospechoso!.  A este otro señor, los policías no le detuvieron por vender tarjetas (como tampoco detienen ahora al señor Bakali por reconocer haberlas vendido).
Y él podría vender periódicos con el titular:

“¡ Y yo se las vendí a ‘El Tunecino’ !”

Pero no. Este señor no vende periódicos. Ni tiene titulares. De hecho,  absolutamente medio alguno de información ha hablado ni de él ni con él. Y eso que reconoció haber vendido a los malos la tarjeta que permitió a los investigadores descubrir, nada más y nada menos el escondite secreto del piso de Leganés.
Uno comienza a preguntarse, cómo pudieron los policías saber que las tarjetas utilizadas en la matanza fueron las vendidas por el señor Zougam y no las vendidas por el señor Al Jondi.
Y teniendo en cuenta que en ninguna de las 10+2 explosiones fueron hallados restos de tarjeta (ni de teléfono) el misterio se torna más insondable… si cabe.¿Por qué detuvieron al señor Zougam acusado de vender tarjetas a los malos y no detuvieron al señor Al Jondi que declaró haberlas vendido a los mismos malos?
¿De verdad siente curiosidad por saber sobre El Otro?.
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