Cómo fabricar un hecho probado

Sin la telefonía móvil y la oportuna “aparición” en la comisaría de Vallecas de la mochila “extraviada”, la historia oficial que ha concluido con más de 1000 siglos de cárcel en condenas, y echa el broche a las matanzas del 11 de Marzo de 2004, no podría existir.
Pero ¿de verdad eso de la telefonía móvil proporciona una información tan fiable como pretenden policías, fiscales y magistrados como para considerarlo “hechos probados” ?
La mayoría de números de teléfono presentados correspondían a tarjetas de pago previo y las compañías telefónicas no disponían de datos del titular, de modo que la asignación de usuarios a cada una de las tarjetas se basó en especulaciones.
En todo el proceso no se utilizó en momento alguno técnicas de reconocimiento de voz para, por ejemplo, acreditar que en la conversación atribuida a Otman El Ganoui y que sirvió para obsequiarle con 420 siglos de cárcel, era él quien hablaba.
Y lo que es más pintoresco: sin sonrojo alguno, ni el instructor ni el tribunal se molestaron en solicitar el asesoramiento de profesionales que les dijesen si aquello que consideraban verdades inmutables lo eran realmente. De ése modo, tomaron por cierto -y pretendieron que nosotros también- que los números de serie que identifican lógicamente los terminales (IMEI) son únicos e inalterables, que lo mismo sucede con los números de teléfono (SIM), y que los datos relativos a tráfico telefónico o ubicaciones dentro de la red telefónica basados en lo anterior y aportados por la compañía identifican plenamente a los interlocutores y su posición geográfica.
Dado que el número de serie de los terminales (IMEI) grabados en la memoria de éstos son modificables, no es posible afirmar con seguridad que el número obtenido en la red corresponda con la marca y modelo que se cree.
Como también es cierto que una tarjeta SIM puede ser clonada (con conocimiento de la operadora o sin el), un listado simple (como los presentados en el sumario) no permite establecer si la tarjeta de la que se aportan datos por el operador es la original o la clonada.
Las existencia de tarjetas clonadas puede causar, por ejemplo, que una de ellas se encuentre en Madrid y otra en Ibiza, de manera que al aportar tráfico o ubicaciones del número que utilizan ambas tarjetas, este no permite discriminar a cuál de ellas corresponde. Por tanto, afirmar que el usuario se encuentra en Madrid es tan aventurado como afirmar que se encuentra en Ibiza.
Cuando en un listado de llamadas salientes, se observa que el teléfono A ha generado una llamada que tiene por destino el teléfono B, no puede acreditarse en absoluto que el usuario de A hable con el usuario de B, porque si éste está desviado a C, el usuario que realmente recibe la llamada es el de C y no el de B.
Por otra parte, si el usuario de B ha dejado el teléfono encendido en Parla, pero él está en Albolote y atiende la llamada en la tarjeta C, sería incorrecto decir que estaba en Parla.
Algunos servicios de voz sobre IP (VoIP), como Skype, permiten asociar un número de teléfono con una cuenta de usuario del servicio VoIP, de forma que cuando se realiza una llamada a un teléfono en aquél aparezca como número llamante el que hayamos asociado en nuestra cuenta VoIP. Para ello, Skype simplemente mandará dos SMS al teléfono que le indiquemos con el fin de verificar que tenemos acceso al mismo. Cuando he asociado un número a mi usuario VoIP, y llamo a otro número de teléfono, la red telefónica entregará a mi destinatario (y así quedará reflejado en la compañía) el número de “remitente” que yo haya elegido. ¿Y eso que significa?. Pues que yo puedo estar llamando desde Ibiza con un software de VoIP, a un amigo que esté en el centro de Madrid, mientras que el teléfono que le aparece a mi amigo, como llamante, está realmente ocioso encima de una mesa y registrado en una BTS del barrio de Hortaleza.
El único hecho probado es que en telefonía móvil no se puede probar  prácticamente nada de lo afirmado en la instrucción, ya que usuarios, ubicaciones, interlocutores y algún otro dato se basan, principalmente, en especulaciones de los investigadores.
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