Los tripulantes de la VO

Es este caso no se trata de los aguerridos navegantes que participan en la carrera náutica Volvo Ocean, sino de la tripulación que condujo la “Versión Oficial” sobre el 11-M, hasta la sala del tribunal, en la Casa de Campo de Madrid.
24 horas después de cometerse la matanza, y según las anotaciones del cuaderno de bitácora de aquellos días, había dos cosas establecidas ya como inmutables: el explosivo utilizado era Goma2Eco y mediaba la telefonía móvil.
Es cierto que cuando años después se pudo comprobar la presencia de componentes ajenos a la Goma2Eco en las  paupérrimas muestras que pudieron ser analizadas, quedó abierta la puerta a la presencia de otros explosivos. Y cuando más tarde aún, el ministerio de Interior reconoció oficialmente que no podía acreditar la existencia de la cadena de custodia de los objetos retirados de los trenes, el supuesto origen de la famosa mochila perdida y hallada en una comisaría de policía de Madrid, que sirvió para deducir que en todos los focos de las explosiones se empleó Goma2Eco con metralla, temporizada por una serie de teléfonos móviles -todos iguales y de la misma marca y modelo-,  quedó más que en entredicho.
Aún así, lo más curioso de toda la VO es que si los terroristas hubiesen decidido emplear temporizadores convencionales, o cualquier otro sistema en lugar de  los teléfonos móviles que aseguran fueron empleados como temporizadores, estaríamos todavía buscando a quién imputar los hechos.
Porque en el caso 11-M la telefonía móvil ha servido -según la VO- para identificar a los terroristas, establecer las relaciones entre ellos,  afirmar donde se encontraba cada uno de ellos en un momento determinado, documentar el viaje de traslado de los explosivos hacia Madrid, conocer dónde se montaron las bombas, localizar el piso franco de Leganés y saber quienes estaban en el piso antes de que explotase (y saber, además, que estaban vivos). Si se hubiese utilizado cualquier otro sistema de ignición, nada de todo eso habría sido posible.
¡¡ Y todo ello tratándose (en su inmensa mayoría) de tarjetas de pago previo y sin dato alguno de titularidad!!.
Uno de los aspectos más asombrosos de la trama telefónica es que utilizaron el  día 16 de Marzo los datos del teléfono 665040605 para engarzar la trama asturiana a través de DOS llamadas que analizaron de ése número, pero en apariencia, fueron incapaces de localizar la vivienda de Jamal Ahmidan en la calle Villalobos a través de las CUARENTA Y DOS llamadas registradas con el teléfono  del domicilio de la calle Villalobos.
Manteniendo el símil náutico en esta particular VO, es precisa una buena coordinación entre el navegante, el estratega, el caña y/o el patrón para conseguir salvar las dificultades y conseguir colocar el velero en la meta como campeones.
Según la VO, los avances técnicos de la investigación pasaron de realizar torpes maniobras entre los días 11 y 16, a la resuelta y decidida singladura  iniciada el mismo día 16, que les dejó en la Casa de Campo, con el cuaderno de bitácora ultimado y listo para pasar las anotaciones a un diario de a bordo con borlas y ribetes dorados.
El día 12 descubrieron una mochila de la que no pueden acreditar su origen, pero que resultó ser imprescindible, puesto que ponía en escena la Goma2Eco y la telefonía móvil.
También a partir del día 12 comenzaron a desaparecer los distintos escenarios de la matanza, cosa inconcebible, porque si lo que hubiera explotado en los trenes hubiese sido Goma2Eco ¿qué necesidad había de esconder los restos que permitieran demostrarlo?.
El día 13 detuvieron a un moro acusado de vender tarjetas… pero que a la hora de condenarlo, tuvieron que acusarle de poner físicamente las bombas.
Y por fin, el día 16 parece que se incorporó definitivamente el estratega y se fijó el rumbo.
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